martes, agosto 28, 2012

Mi construcción

Mi construcción

Voy palpando paredes húmedas,descascaradas.
Ruinas. Solo ruinas. Siempre ruinas.
Únicamente ruinas me rodean.
de lo que era un luminoso reflejo de mis éxitos y poderes.
Tal vez me reconozcan, humedo, descascarado,
sólo ruinas.
Y ese aire pegajoso,
portador de agonías lejanas,
sueños carcomidos, voluntades derruídas,

Ya no encuentro pasillos, puertas,
engañosas salidas a otros mundos,
una oportunidad más de recomponer mi vida.
O al menos engañarme, hacerme un tiempo,
demorar la llegada.

El camino se ilumina tenuemente.
Gente de pie, inmóvil, seca la mirada, apretados los labios,
negros pensamientos cubiertos con negras ropas.
Me miran y los recuerdo, los revivo, revivo mi mal y su odio.
Son muchas las miradas, los recuerdos, los odios.

El dolor es insoportable. Gimo.
Los testigos desaparecen.
El camino llega al final.
Bajo una luz tenue, helada,
estoy Yo.
Cansado, dobladdo por innumerables pesos,
ensordecido por incontables voces resentidas,
enceguecido por despiadadas miradas relampagueantes
de odio,
aplastado contra el hedor del suelo
por interminables bloques de culpa y castigo

“Te esperaba”, me dice.
“solo quedaba la ilusión de escapar,
pero ya estás aquí”
Y mientras me voy esfumando
fundiéndome en mi Yo,
me dice
“Has recorrido el camino que tú construiste.
Lo hiciste sin salida”.

© Carlos Adalberto Fernández

1 comentario:

Anónimo dijo...

Como poeta lo encuentro interesante, como trabajador de construccion, lo encuentro familiar.