viernes, octubre 16, 2009

Resurgir


.
.
.
.
.
.
.
.
..
.
.
.
.
.
.
Dejé tristezas y senderos inciertos.
La luz de la existencia arrulló mi ser,
aprendí a relegar el sufrimiento,
a agradecer el milagro
de estar viva cada día,
soñar y disfrutar el presente.
A valorar la inocencia y
perdonar la maldad de los humanos.
Las noches turbulentas
se convirtieron en bálsamo
cicatrizante y
lágrimas de desazón
en piedras y tu sonrisa
me transportó al paraíso.

© Kellypocharaquel

1 comentario:

EMMuñoz dijo...

A pesar de la amargura, un rayo de esperanza alumbra tu poema, Raquel.

Felicitaciones

Un beso.
Emilio.